jueves, 14 de noviembre de 2013

Caravaggio

Visitamos la iglesia de san Luis de los franceses. Diseñada por Giacomo della Porta y construida por Domenico Fontana entre 1518 y 1589, fue patrocinada por el cardenal Julio de Médicis, futuro papa Clemente VII, con la ayuda de los Valois franceses. Es la iglesia nacional de Francia en Roma, consagrada a la Virgen María, a san Dionisio Areopagita  y a san Luis, rey de Francia.
El interior, compuesto de tres naves y de capillas laterales, muestra una gran profusión de mármol, dorados y estucos.
Es famosa por albergar en una de sus capillas, la Capilla Contarelli, un conjunto de pinturas sobre el evangelista san Mateo, realizadas por el maestro del barroco italiano, Michelangelo Merisi (1573-1610), más conocido como Caravaggio.
Un cardenal francés, Matthieu Cointrel (1519-1585), que los italianos llaman Contarelli, compró una capilla en la iglesia nacional de su país para dedicarla a su santo patrón: Mateo, dotándola con una cantidad  para la decoración de la misma. Tras una serie de vicisitudes, Caravaggio se hace cargo de  la misma. Pinta una tela titulada San Mateo y el Ángel, cuya primera versión es rechazada. La segunda es la que aparece en la iglesia. El Santo es presentado como un anciano apoyado con su rodilla en un taburete que transcribe las palabras del ángel.
La segunda tela es La Vocación de san Mateo, cuadro de interior, donde se reperesenta la llamada de Cristo a Mateo. Es un cuadro plenamente barroco, con abandono de la concepción sagrada sustituida por lo cotidiano, donde brilla el papel de la luz, con un rayo amarillento que hace brillar rostros y telas, en un entorno tabernario de la época.
La tercera tela, el martirio de san Mateo es un soberbio estudio del cuerpo humano desnudo. Tras varios arrepentimientos (los pentimenti de los italianos o esbozos primeros hasta dar con el dibujo definitivo), estructura el cuadro en torno a un personaje principal, el cuerpo de un sicario semidesnudo, plenamente iluminado, que está presionando y gritando al apóstol en el momento en que éste cae al suelo. Los escorzos violentos dominan la obra, al igual que la luz, con la creación de claros y sombras que crean un entorno espacial dramático. La escena es contemplada por unos caballeros, entre los que aparece el propio autor. Es la obra del genio del tenebrismo, que tanta influencia tendrá en el Barroco español.
Iglesia de san Luis de los franceses

San Mateo y el ángel

La vocación de san Mateo

El martirio de san Mateo

El martirio de san Mateo

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